"Esta es en mi opinión la dirección que está tomando la música industrial. Distinta de lo que Sleazy y los muchachos de Throbbing Gristle hacían, pero de alguna manera con el mismo espíritu. Muy diferente de Nine Inch Nails, para nada como el goth/horror/vampírico de Skinny Puppy. Estas chicas tampoco están intentando parecerse a Al Jourgensen. Están más cerca de aquello que SPK o Pigface hacían, en el sentido de mantener su sonido propio y personal, y no tratando en lo más mínimo de sonar a nada 'industrial'." - Usuario de Youtube, comentando el video de Myths en vivo. "Espero que disfrutes del Muro. Yo lo encontré sorprendentemente hermoso ... de un modo brutal y horriblemente incómodo."
De todas las emociones que la música puede conjurar con mayor o menor
facilidad (tristeza, felicidad, añoranza, violencia, tranquilidad,
aburrimiento, etc) el miedo es posiblemente la más difícil de lograr. Las
herramientas narrativas de la música son muy abstractas como para alcanzar
la sensación de amenaza reptante y la atmósfera ominosa que el verdadero
horror requiere, y que la literatura o el cine manejan a la perfección.
Recuerdo perfectamente cuando, a los 15 años y buscando justamente ese
terror musical, me metí en el cubículo de la disquería Perro Records y
escuché casi completo el "Mask" de Bauhaus; el disco trajo a mi mente
imágenes de sombras acechantes, abismos fangosos, bosques negros y muertos,
vientos pútridos, y todas esas cosas bonitas que constituían el paraíso
para un adolescente lector de Lovecraft, Poe y Maupassant. Sin embargo, familiarity breeds contempt, y después de años de introducirme en las
barrosas aguas del Rock Gótico y afines, lo que logré fue hacer
desaparecer esas imágenes amenazantes y truculentas: ya me había
acostumbrado a los sonidos que teóricamente debían invocarlas. El Gótico
como género sufrió un proceso parecido durante su historia; en la medida
en que domó a sus monstruos y demonios para utilizarlos como herramientas,
éstos eventualmente perdieron su poder de generar los climas necesarios. Si
es verdad lo que afirmaba el abuelo Lovecraft, eso de que "la forma más antigua y
poderosa de miedo, es el miedo a lo desconocido", entonces ¿cómo puede un
sonido familiar despertar terror? Un fantasma conocido no asusta a nadie.
Si las guitarras con chorus y las voces profundas/reverberantes no
pueden producir el efecto, tal vez otro sonido sí lo haga. Pero hay que
dejar de buscarlo para que suceda, tiene que agarrarlo a uno por sorpresa.
Me sucedió el otro día, después de no se cuántos años, escuchando "The
labyrinth" de Myths. Solo en mi casa, de noche, escuchando el disco mientras
hacía algo en la computadora, de repente tuve ese dulce sentimiento de
repentino pavor que hace que uno quiera, por un segundo al menos, salir
corriendo y prender todas las luces de la casa, o salir a la calle al kiosco
para tener algún contacto humano y comprobar que aún no llegó el
apocalipsis. Dudo que semejante cosa pudiera haber sucedido con el familiar
sonido del Gótico o algunos de los otros géneros que se jactan de oscuros.
Y aunque Quinne Rodgers y Lief Hall (las dos integrantes de Myths) no estén
usando más que los ya conocidos sintes, beats distorsionados y voces con
efectos, la forma en que construyen las canciones es única, extraña,
extremadamente tensa. Las voces son las más tenebrosas: a veces gritando, a veces no, y (mi preferido) cuando hacen esos extraños contrapuntos que parece como si samplearan sus propias voces y dispararan esos samples desde sus gargantas. El uso de la voz las separa de un montón de otros grupos y artistas que a veces se quedan a medio camino en su intención de crear música realmente oscura y retorcida.
Si bien es cierto que podemos proponer a Myths como continuadoras del
primer industrial, alejadas completamente de NIN y Ministry pero cerca de
Throbbing Gristle, SPK, Clock DVA y hasta Whitehouse, ellas crean un
universo propio, tanto a nivel sonido como visualmente. Y es eso
justamente lo que más las una con la tradición del industrial en el
sentido más viejo e incómodo de la palabra. Se las compara con Crystal
Castles, probablemente por ser chicas canadienses que gritan y usan bases
electrónicas, pero hasta ahí llegan las similitudes. Al fin y al cabo
Crystal Castles son una banda pop, extraña y violenta, pero pop al fin.
Esto es otra cosa. Creo que Myths podrían ser incluídas perfectamente en
aquel Extreme Music From Women (Susan Lawly, 2000), aquel compilado en el
que 16 muchachas, entre ellas Mira Calix, Cat Hope y Rosemary Malign, se
dedicaban a aplastar cada uno de lo estereotipos relacionados con "la chica
que hace música underground" a base de gritos salvajes, sonidos de
ultratumba, martilleo y ruido puro. Myths pertenecen a esa categoría, la de
"música extrema" en el sentido en el que William Bennet lo definió: no
pedir permiso, patear puertas, reventar oídos, ir siempre un poco más
allá ... y todo eso creando a la vez un clima tan atrapante que uno no
quiere salir más. Así y todo, estoy seguro de que Hall y Rodgers todavía
no nos han mostrado todo lo que pueden hacer, que hay que esperar aún un
poco más para disfrutar de una obra cada vez más perfecta. También estoy
seguro de que Myths va a cambiar con cada disco, tanto en lo musical como lo
visual, que no se van a quedar quietas dentro de una estética definida o
género. No me extrañaría si terminan sacando un disco de polkas, y no
dudo de que van a ser las polkas más mutantes y asesinas de la historia.
PD: Comprar "Myths" en disco compacto es fácil y barato. Hay que
dirigirse a http://www.mythsmusic.com/shop y seguir las instrucciones: en un par de semanas tiene uno
un bellísimo digipak en sus manos por módicos 85 pesos argentinos, lo que
cuesta una pizza y una cerveza en cualquer restaurante. El dinero va
directamente a la banda, sin intermediarios de ningún tipo. Vale la pena.
- Usuario de Youtube, comentando el video de Myths en vivo.
"Espero que disfrutes del Muro. Yo lo encontré sorprendentemente hermoso ... de un modo brutal y horriblemente incómodo."
- Tyrion Lannister, Game of Thrones
Si bien es cierto que podemos proponer a Myths como continuadoras del primer industrial, alejadas completamente de NIN y Ministry pero cerca de Throbbing Gristle, SPK, Clock DVA y hasta Whitehouse, ellas crean un universo propio, tanto a nivel sonido como visualmente. Y es eso justamente lo que más las una con la tradición del industrial en el sentido más viejo e incómodo de la palabra. Se las compara con Crystal Castles, probablemente por ser chicas canadienses que gritan y usan bases electrónicas, pero hasta ahí llegan las similitudes. Al fin y al cabo Crystal Castles son una banda pop, extraña y violenta, pero pop al fin. Esto es otra cosa. Creo que Myths podrían ser incluídas perfectamente en aquel Extreme Music From Women (Susan Lawly, 2000), aquel compilado en el que 16 muchachas, entre ellas Mira Calix, Cat Hope y Rosemary Malign, se dedicaban a aplastar cada uno de lo estereotipos relacionados con "la chica que hace música underground" a base de gritos salvajes, sonidos de ultratumba, martilleo y ruido puro. Myths pertenecen a esa categoría, la de "música extrema" en el sentido en el que William Bennet lo definió: no pedir permiso, patear puertas, reventar oídos, ir siempre un poco más allá ... y todo eso creando a la vez un clima tan atrapante que uno no quiere salir más. Así y todo, estoy seguro de que Hall y Rodgers todavía no nos han mostrado todo lo que pueden hacer, que hay que esperar aún un poco más para disfrutar de una obra cada vez más perfecta. También estoy seguro de que Myths va a cambiar con cada disco, tanto en lo musical como lo visual, que no se van a quedar quietas dentro de una estética definida o género. No me extrañaría si terminan sacando un disco de polkas, y no dudo de que van a ser las polkas más mutantes y asesinas de la historia.
Myths, página oficial
http://www.mythsmusic.com/
Para comprar el EP "Deadlights"
http://onebigsilence.com/releases/
Una entrevista (en inglés)
http://thefourohfive.com/news/article/artist-picks-myths