viernes, 28 de septiembre de 2012

Un par de recomendaciones electrónicas vía Soundcloud: Astrosuka, xEGOVIA, Eightcubed, Crystal Castles

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Astrosuka: Muertos чëрный bailan grulla



Una banda de Buenos Aires, creo que relativamente nueva. Lo que hay dando  vueltas para escuchar está muy disperso, entre demos, ensayos, remezclas y cosas así, algunas incluso sin nombre (o con esos simbolitos tan simpáticos que le gustan a los witchhouseros), incluso antes de tener un disco propiamente dicho. Una práctica muy común entre artistas actuales, que es muy bienvenida a pesar de ser un poco desconcertante para alguien tan aferrado al formato de disco o simple como yo.

El tema que recomiendo acá, Muertos чëрный bailan grulla ("чëрный" significa "negros" en ruso) es realmente una bomba: samples de voces deformadas, unas melodías funestas, un vocalista endemoniado, y un beat lento que parece que va a explotar pero no lo hace nunca.




http://www.astrosuka.com.ar

http://www.facebook.com/astro.suka.7



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xEGOVIA: ζμᵱ℮ ₭∆└ᵯ∆₳ 



Este no es exactamente witchhousero pero también ama los simbolitos. Un amigo de la casa, xEGOVIA hace unos años hacía una electrónica más bien tranquila y extremadamente preciosista. Hoy el preciosismo y la atención casi neurótica a los detalles se mantienen (Ale, el cerebro detrás de xEGOVIA, tiene formación en artes visuales) pero al servicio de una música muy rítmica, en el sentido más amplio de la palabra posible. En el caso de ζμᵱ℮ ₭∆└ᵯ∆₳ (sólo Dios sabe cómo se pronuncia esto) el ritmo se cruza tanto con los alucinantes colchones y secuencias de sinte, que se siente como si estuviera al servicio de esos colchones y secuencias, en vez de estar estas apoyando al beat. Una mezcla rara hace de todo el asunto algo aún más marciano, o mejor: marciano pero armado en base a elementos reconocibles.

El sr. xEGOVIA publicó hace poco un simple de dos temas en Mun Discos, y con algo de suerte puede haber alguna otra novedad discográfica para anunciar en los próximos meses, así que estén atentos.



http://soundcloud.com/xegovia

http://www.facebook.com/xEGOVIA



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Eightcubed: Kiss Chaser


De Buenos Aires nos vamos a Toronto, Canadá, con este personaje del cual no se casi absolutamente nada. Parece ser un tipo relativamente reconocido pero dentro de la escena electrónica canadiense, por estos lados es un ignoto; de hecho, ni siquiera recuerdo cómo fui a dar con su música. Más allá de algunos temas bastante 8bit y algunas remezclas divertidas, no se hasta qué punto legales (incluyendo nada menos que a Ramones, Pixies o Madonna), es en las canciones melódicas donde el tipo muestra una excelente capacidad como compositor de, digamos, caramelitos de electropop instrumental con un un aire a hecho-en-casa que los hace más deliciosos aún.

Mi intención era recomendar la versión B-side de Kiss Chaser, más espaciosa, que se puede escuchar en Jango. Pero ambas son muy disfrutables.



http://www.eightcubed.ca

http://www.youtube.com/user/eonsofforever



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Crystal Castles: Wrath of God


Nos quedamos en Canadá para comentar el último simple de los ya archiconocidos Crystal Castles. Merece un buen artículo (debe de haber muchos por ahí) acerca de cómo estos tipos se transformaron en una banda tan relevante, tan generacional, y algo no menor, tan popular. Me quedé con las ganas de reseñar el alucinante 2do disco de hace un par de años donde intentaron, y consiguieron, salirse de todos los clichés que los habían disparado al centro del hype (toda la huevada del sonido de jueguitos electrónicos de arcade) y se quedaron con lo importante: temas igualmente bailables y oscuros, pegadizos e incómodos, y esos increíbles samples vocales.

Ya establecidos y editando por Fiction (sí, el sello de The Cure) los tipos igual siguen usando internet para lanzar su música, y ahí es donde se mueven cómodamente. Anunciaron la salida de este nuevo simple vía Facebook/Soundcloud, y un par de horas después ya tenían más de 3.000 escuchas; al cierre de esta edición y un par de días después del lanzamiento, Wrath of God tenía nada menos que 217.577 repoducciones y creciendo minuto a minuto. y eso es solamente contando las realizadas en el reproductor de la página; yo, por ejemplo, simplemente bajé el tema (22.089 bajadas hasta el momento) y lo reproduje unas varias, muchas veces; lo llevé ese día al ensayo de mi banda donde fue atentamente escuchado.

Y todo esto sabiendo que estamos hablando de un tema que no es precisamente una llevadera canción pop; es un tema denso, casi épico, con un beat no exactamente bailable y una estructura desconcertante. Realmente admirable. Seguramente habrá quienes renieguen de ellos ahora que son "famosos", y la verdad que pueden irse todos bien a cagar.

http://www.crystalcastles.com

http://www.facebook.com/ccrystalccastles





viernes, 21 de septiembre de 2012

Razones para no ir a ver a Oval

La semana pasada el siempre copado Goethe Institut Córdoba trajo a tocar en vivo a Córdoba al músico alemán Markus Popp, más conocido por su alias Oval, bajo el cual está haciendo música desde aproximadamente 1995 (digo 1995 porque el primer disco de Oval, "Wohnton", de 1993, está firmado por él, Frank Metzger y un tal Sebastian Oschatz, ya que al principio Oval era algo así como una banda, con batería y cantante incluídos).

A pesar de haber sido alguna vez un fan acérrimo de su música, no fui a verlo tocar.




Para el que no esté familiarizado con el sonido de Oval durante los 90 y principios del 2000, es recomendable simplemente ir y escucharlo. Los temas estaban en general creados a partir de sonidos extraídos de CDs mutilados o intervenidos de algún modo, sacando loops y partes melódicas de ellos (y de todo un abanico de sonidos digitales procesados) y armando con eso canciones sorpresivamente pegadizas. No voy a extenderme sobre el asunto (básicamente porque no tengo ganas ni me parece muy relevante) de cómo Oval llegó a destilar su sonido basándose exclusivamente en la manipulación digital, ni tampoco en las implicancias actuales de un sonido basado en un formato entonces nuevo (el disco compacto) pero ahora en retirada, lo cual hace de los "clicks" del CD con errores un sonido casi tan romántico como la fritura del vinilo o el soplido de la cinta magnética. De todas maneras insistir en esta cuestión es un poco injusto con Oval: era (y aun es) un cliché referirse a esta música como "basada en el error", y aunque hay un elemento de azar siempre rondando y el ruido del CD dañado suena irremediablemente a "error", Oval siempre tuvo en primer plano a la melodía y la armonía. En aquellas épocas yo solía decir que Oval era simplemente "pop", lo cual era un tanto exagerado pero dejaba claro el punto en cuestión.
Pese a todo esto, repito que la semana pasada no fui a ver a Markus Popp. Además de algunas razones personales que no le interesan a nadie, hay tres un tanto más objetivas que me gustaría desarrollar, sólo Dios sabe por qué.






. Música nueva vs. música vieja

Como dije antes, fui un fan acérrimo de Oval, allá por los turbulentos años del 2000/2002 aproximadamente. Aunque mi amor por la música de Oval era grande (especialmente por los discos "94 Diskont" y "Ovalprocess", que mi amiga y melómana de avanzada Tatiana Cagnolo se había comprado originales), mucho más grande aun era mi amor y devoción por lo que Oval había, digamos, permitido: más allá de esa historia del Gitch, o Clicks'n'Cuts, o como se le llame a ese género que no tardará en ser reivindicado por alguna generación un día de estos, era la sola existencia de los discos de Oval, de cómo estaban grabados, la que se sentía absolutamente revolucionaria, la que abría puertas que para un joven impresionable como yo podían llevar a la creación de música totalmente impensable. A principios del 2002 armé mi propio sellito independiente, que a pesar de haber nacido al calor de la vieja tradición de sellos caseros editados en caset (pero adaptado a la era del CD-R), la verdad es que la música en sí misma era 100% post-Oval, música que no podría haber existido antes, que sólo se pudo dar en este contexto: una persona en su casa, manipulando sonidos digitales a mansalva en una PC y creando "canciones" con ellos (el tercer tema del tercer disco de Oval se llama nada menos que "The politics of digital audio"). Con mi proyecto Ponstil, yo quería adaptar el viejo pop lo-fi de dormitorio, grabado en consola de 4 canales y editado en caset, a la era post-Oval de la grabación digital y editada en CD-R; lo que en el primero se podía llamar lo-fi (el sonido del soplido de las cintas y todo eso) ahora era el sonido de la manipuación digital extrema en una computadora barata. Yo llamaba a esto "pop lo-fi ultra digital" o algo así, y en la primera página web del sello escribí algo como "después de Oval ya no es posible hacerse el boludo respecto de las posibilidades de la computadora". O sea, no había vuelta atrás.



Pero que hubo vuelta atrás. Eventualmente fue la pesadez intrínseca de la escena, con todas su problemáticas filosóficas, estéticas, secantemente profundas, y una música cada vez más aburrida y autorreferencial, las que alejaron a muchos, o al menos a mí, de la escena Glitch e IDM ("Intelligent Dance Music": el peor nombre dado a un género en la historia del pop) hacia música más emocional, más inmediata, ya sea hacia el lado de las melodías y el baile o hacia la violencia y la oscuridad (o en el mejor de los casos, todas esas cosas a la vez). El disco que Popp editó en el 2001 (que yo conseguí recién un par de años más tarde), "Ovalcommers", era tremendamente aburrido, seco, estéril. Hacia el 2003/2004 ya no sabía ni me interesaba saber qué estaba haciendo Markus Popp, ni Plastikman, ni Pan Sonic, ni Basic Channel, ni Autechre. La puerta que abrió Oval quedó abierta en lo respectivo al formato, al modo de trabajo y a "la política del audio digital". Pero la música en sí misma simplemente se agotó.





. ¿En vivo?

Después del recital de Popp del viernes pasado en Casa Babylon, el escritor y guionista Horacio Bevaqua publicó en facebook "Otro europeo con notebook, poniendo cara de orto". Era lo esperable. Ya en aquella época de "música inteligente" era bastante embolante ir a ver a un tipo mirando  fijamente una computadora, daba la sensación de que podría perfectamente haber estado jugando un sudoku mientras disparaba una pista pregrabada. Pero además de esto, que demuestra poco más que la falta de paciencia de quien escribe, hay alguna pequeña traición en el hecho de ir a ver "tocar en vivo" justamente al tipo que redefinió la idea misma de producción musical, devolviéndola al dormitorio. Ni siquiera en la cúspide de mi fanatismo me importó saber si Oval tocaba en vivo o no, esa música era digital y así debía seguir siendo: se compraba el compact, se copiaba de compact a CD-R, se ripeaba a mp3, se bajaba en mp3 desde el Napster (o el Audiogalaxy, o el Emule, o el Kazaa, o el iMesh) y no importaba mucho si venía con errores. Ese era el contexto apropiado para disfrutar de esa música, así como una buena banda de Hardcore se disfruta mucho más en vivo en un sótano sucio que en mp3 sonando adentro de un caro iPad. Hubiera ido al Cepia o a Casa Babylon solamente a verle la cara al tipo a quien le debo el ingreso al mundo de la música post-adolescente y decirle "gracias". Pero ¿escucharlo en vivo? No, gracias.





. "Lírico, Jazz o Folclore"

Lo más extraño de todo este intempestuoso regreso de Markus Popp a mi vida (logró hacerme desempolvar mis CD-Rs y bajar los cuatro primeros discos en mp3) fue la convocatoria que lanzó el Goethe Institut Córdoba hace unos meses, a través de la cual anunciaba la futura llegada del alemán este.

Copio y pego:

"El Goethe-Institut convoca a vocalistas de Argentina, Brasil, Colombia, Uruguay y Venezuela, que pertenezcan a los géneros lírico, jazz o folclore y estén interesados en participar de la grabación de un disco junto al músico electrónico Markus Popp (Oval). Para estas sesiones (a realizarse durante diez días a fines de agosto del 2012 en Salvador de Bahía, Brasil), se busca el encuentro entre las nuevas composiciones de Oval con voces expresivas y características de América del Sur"


Todo sonaba muy interesante y hasta tentador, pero ... ¿lírico, jazz o folclore? Inmediatamente me pregunté cuántos de los cantantes dedicados a algunos de estas tres tradiciones musicales siquiera conocerá la existencia de algo llamado Oval o de un tipo llamado Markus Popp (o de un género llamado Glitch, etc). Me imaginé que no muchos, al menos en Córdoba. Después me pregunté si la gente del Goethe Institut sabía que no iban a encontrar muchos (desconozco cuántos y quiénes aplicaron, y si conocían de antemano su música o tuvieron que salir corriendo a la Wikipedia). Mi tercera reacción fue el embole, porque claramente si no hubiera existido esta cláusula (supongo que propuesta por el mismo Popp) yo hubiera aplicado sin dudarlo. Me pareció excluyente, porque yo y seguramente la mayoría de los que escuchan o escucharon este tipo de música no tenemos un pedo que ver ni con el Jazz, ni con el Folklore, ni con el Bel Canto. Me pareció desacertado y hasta un poco grosero: básicamente no querían ahí a punkitos de mierda, querían cantantes bien afinados y bien formados. Esto me dejó con un amargo sabor de boca que no pude evitar recordar al ver el afiche anunciando la presentación de don Popp en Córdoba.


Que ojalá que haya salido muy linda : )