lunes, 26 de noviembre de 2012

Ingresando con precaución al gigantesco y atemorizante mundo del hip hop contemporáneo


 

Muy lentamente estoy empezando a descubrir las agridulces mieles del hip hop actual. No es una tarea fácil para alguien cuyo interés en el hip hop se cortó abruptamente alrededor de 1996, en plena adolescencia. En aquel momento, lo que yo y mis coetáneos entendíamos por hip hop era de algún modo algo muy cercano al rock de la época, ya sea a nivel musical (con todas las mezclas de hip hop con metal y hardcore) como simplemente porque ambos, al menos acá en Argentina, tenían aproximadamente el mismo público. El hip hop ofrecía, desde el punto de vista de un adolescente, iguales dosis de corrección e incorrección política, compromiso, enojo, onda y baile. A los 15 años, para mí el mundo era básicamente un lugar hostil habitado por un montón de policías que querían impedir que yo y mis amigos hiciéramos lo que más deseábamos, lo cual era: tomar cerveza, saltar, aniquilar a la clase política y seguir saltando un poco más. El hip hop era una excelente música de fondo para ese mundo.

Además y viéndolo con perspectiva, era música mucho más de avanzada que cualquier forma de rock de la época (y de esta época también, la verdad), con sus samples, su estructura repetitiva y su mala leche en estado puro. 

Los casets que recuerdo haber tenido o haber escuchado en aquel momento incluían a los obvios Beastie Boys y Cypress Hill, así como a artistas más turbulentos como Onyx, Ice-T, Ice Cube, y los pioneros Public Enemy. Estaba al tanto de la existencia de gente como 2Pac o Dr. Dre, pero por alguna razón nunca llegaron hasta mis oídos en aquel momento. También había cosas horribles como Delinquent Habits o delirios extraños como la banda de sonido de la película Judgement Night, la cual escuché hasta el hartazgo, donde cada tema era una colaboración entre algún rapero (Onyx, House of Pain, Boo-Yaa T.R.I.B.E., etc) y alguna banda de rock de la época (desde metaleros como Helmet, Biohazard y Slayer hasta bandas "alternativas" como Sonic-Youth, Pearl Jam y hasta ¡Teenage Fanclub!). Todos estos crossovers entre hip hop y rock alternativo ("¡Rapcore!") aumentaban la sensación de que, aunque diferentes en sonido y procedencia social y "racial", ambas tradiciones estaban de alguna manera juntas en su "furia contra el sistema". Todo esto coincidiendo con la muy noventera reivindicación de los '70, tanto del hard rock como del funk en todas sus variantes ... y un montón de cosas más que exceden ampliamente este articulito. 



No es casualidad que cuando alrededor de 1997 abandoné el Rock-Con-Mayúsculas para entregarme a las garras del postpunk y el Dark-Con-Mayúsculas (o la versión del mismo que fuera posible encontrar por ahí), también abandoné completamente el hip hop y todo lo relacionado con él. Por algún motivo, Bauhaus y Onyx, a pesar de ser igualmente tenbebrosos y lúgubres, no podían ser compatibles en mi cabeza de adolescente. Era un poco no poder identificarme con la clásica actitud "I'm tellin ya" del rap. También por mi creciente desinterés por el contenido de las letras, en general. Y por más que suene horriblemente racista ponerlo en estos términos ahora, la verdad es que el hip hop no cumplía con las demandas de "palidez espectral" que exigía el estándar gótico. Al poco tiempo comencé a escuchar música 100% electrónica, lo cual en los años del cambio de siglo incluía obviamente mucha música que podía etiquetarse como "hip hop instumental", pero sin embargo el hip hop propiamente dicho no volvió jamás a atraer mi atención (excepto el haber descubierto, vía Kraftwerk, al genio de Afrika Bambaataa), y sinceramente nunca más supe nada de él en los años subsiguientes. Es decir, escuché en la radio algún tema de Eminem y seguramente también algo por ahí de 50Cent, pero miento si digo que puedo nombrar más de 4 raperos que hayan hecho carrera entre el 98 y el 2010.

 



Un día, hace muy poquito, eso simplemente cambió, y de la misma manera en que se fue: de un día para el otro. En este caso, fueron varias pequeñas influencias que se dieron a la vez e independientemente: el amor de mi esposa por Beastie Boys, la necesidad de pasar algo del género como DJ en Belle Époque, 4AD fichando al rapero SpaceGhostPurrp, las recomendaciones de hip hop contemporáneo de Scott "Annen Berg" Jackson, Ludmila "DJ Foz Terrier" Rosenzweig, y el ya mencionado Daniel "BlackBlackGold" Jones. Todo esto se dio al mismo tiempo, en el lapso de meses, y yo simplemente lo tomé como cualquier persona normal lo tomaría: como una señal divina que me daba la orden irrefutable de "volver a escuchar hip hop ya". Y así lo hice.
Lo extraño del asunto es que hoy en día, a sólo 17 años después, el hip hop me suena absolutamente en las antípodas del Rock-Con-Mayúsculas o de cualquier otra forma de rock. Casi todo lo relacionado con el rock hoy me suena a viejo, anquilosado, prácticamente momificado y definitivamente aburrido, mientras que el hip hop se me aparece como una tradición todavía muy floreciente y que tiene muchísimo para mostrar y desarrollarse, que siempre mira hacia adelante. ¿Cambió tanto la música joven desde la mitad de los 90 hasta acá? ¿Cambió mi forma personal de ver el asunto? No lo sé.

Como no tengo absolutamente nada para decir de ellos, no sólo porque no se nada de ellos sino también porque no tengo el lenguaje para poder decir de ellos más que "qué lindo", acá van simplemente a modo de difusión algunas de las maravillas que he estado descubriendo en estos últimos meses. Quienes estén atentos a lo que pasa dentro del género seguramente no van a encontrar nada nuevo. Quienes todavía no se han decidido a zambullirse en este enorme e inabarcable océano musical, aquí tienen cinco empujoncitos para hacerlo. Como podrán ver y escuchar son todos una manga de verdaderos freaks, lo cual no puede jamás ser algo malo. Que los disfruten.



Cities Aviv 
 





Mykki Blanco 




Brooke Candy







Le1f






SpaceGhostPurrp
 


lunes, 19 de noviembre de 2012

Cadena Roselina está en facebook. En serio.

Para recibir noticias y cosillas así, ahora podéis agregar a Cadena Roselina vía facebook.

Estamos en http://www.facebook.com/cadenaroselina.

Ingresad y disfrutad.



sábado, 17 de noviembre de 2012

Internet 2 y Meneo en vivo en el CCEC

 (ATENCIÓN: la siguiente nota fue escrita hace aproximadamente tres años; apareció en un viejo archivo txt en alguna carpeta por ahí, y me pareció que merecía ser publicada. Viéndolo con algo de perspectiva me doy cuenta de que fue uno de los mejores recitales a los que recuerdo haber asistido en mi vida. Disculpas por ciertas cuestiones de estilo, en aquella época no era un excelente escritor como lo soy ahora... Las fotos son cortesía del maestro Álvaro "DJ Sonic Noise" Moyano. Que lo disfruten)





Indubitablemente entre los puntos más altos del 2009 estuvo, al menos musicalmente hablando, el pequeño recital de Internet 2 y Meneo en el Centro Cultural España Córdoba, el 3 de noviembre.

En realidad todo empezó como a mitad de año ... De la mano de Kania Tieffer (ver nota anterior) llegó a mi computadora una recopilación realizada por ella misma, donde, entre las muchas maravillas, se encontraba una canción firmada por un grupo con el extraño nombre de Internet 2. El nombre del tema no era menos memorable: Ton tin. Consultando a la Srta Tieffer por el autor de este tema en particular, me contó que era un proyecto de Barcelona. El compilado entero, y sobre todo ese tema, fueron escuchados repetidas veces en casa durante los meses siguientes. Un par de veces me di una vuelta por su página de Myspace. Fin de la historia.

Pero ...
A través de un lindo pero poco práctico volante virtual del CCEC logré discernir, entre la maraña de letras de colores, la palabra INTERNET y el número 2. ¡¡Yes!! La posibilidad de ver a uno de los grupos nuevos cuya producción me gusta no es muy común; ya me perdí este año a El Perro del Mar y a Lucas Lanthier, porque ambos tocaron solamente en Buenos Aires. Esta vez la ocasión no podía ser desperdiciada. El recital incluía también a un proyecto llamado Meneo, y fue precedido por una cortita y amena charla donde los del público hablamos mucho más que los artistas, lo cual estuvo bueno: me imaginaba la curiosidad de estos tipos por saber quiénes los habían ido a ver y por qué. Me sorprendió, además de la poca gente que hubo en general, el gran porcentaje de personas que afirmaron haber ido "porque van siempre los viernes al España-Córdoba a ver qué hay". La mayoría decía haber ido por estar interesados en la música de 8 bit. Éramos muy pocos los que conocíamos a alguno de los dos artistas.



Empezó Internet 2, que resultó ser un sólo muchacho en frente de un teclado de cartón enorme conectado, a través de un verdadero quilombo de cables, a una computadora. Su show consistió en ir disparando sonidos MIDI o samples a través de las teclas de este teclado casero, saltando (¿bailando?) de un lado a otro y pisando las teclas - a veces también con las manos. Además de esto tenía un micrófono con el cual cantó un par de veces, y también tocó el clarinete, el cual fue desarmando a medida que avanzaba la canción hasta que terminó tocando con una boquilla chiquitita, despertando no pocas risas.La música en sí misma era realmente increible: en algún punto entre lo infantil y lo neurótico, los sonidos eran extremadamente MIDI, en general muy limpitos (nada que ver con el 8bit) pero también otros deformes por demás. Todo lo que es rítmico sonaba bailable pero a tropezones, todo lo que no es melódico sonaba a melodía, y todo lo que es melodía sonaba a dibujito animado levemente psicópata. Al final del recital, invitó a algunos miembros del público a tocar en un tema final muy, pero muy bailable.



Cuando apareció Rigo Pex, alias Meneo, fue visualmente como la antítesis del anterior personaje: donde el encargado de Internet 2 era un levemente nerd español de movimientos extraños tocando un teclado de dos metros, Meneo era un ruludo con un movimiento de caderas totalmente centroamericano (el muchacho es un guatemalteco radicado en Barcelona) y tocando ... un gameboy. 
Sin embargo su show mostró ser el complemento perfecto del anterior. Después de comenzar con un tema levemente reguetonero, lento y bien 'meneao', el resto del repertorio demostró que esa no es ningna formulita para chorear, sino que se despachó con una serie de temas que se podrían describir como un punto intermedio entre el acid (esos bajos ultra distorsionados), el hardcore techno (la violencia, los ritmos acelerados y, otra vez, la distorsión) y un sentimiento extremadamente fiestero, que lamentablemente el público no supo acompañar bien. Lo único que delataba el origen videojueguístico de la música eran las melodías blip blip blip que pululaban por los temas, y las imágenes proyectadas por sobre la cabeza de Rigo (aparentemente el 2do miembro del grupo es el encargado de las imágenes); de hecho, en una de varias veces que detuvo la música para hacer algún comentario se despachó con un "no suena a música de Gameboy, ¿no?"



El muchacho terminó de demostrar que no está robando con la gran latinoamericano-cachondo-haciendo-música-electrónica-supuestamente-copada (una actitud que me resulta despreciable, por razones tanto estéticas y musicales como políticas) cerrando el recital con un popurrí que incluyó versiones de clásicos del pop anglosajón como Funky Town, Take On Me y otros por el estilo; su única referencia al reguetón fue nombrar a El General (¡ja!); lo muy 'latinoamericano' de su show fue el clima de descontrol y de 'a bailar que se acaba el mundo' (en un momento le hizo pasar un mal rato a más de un encargado del CCEC subiéndose al aljibe neocolonial en medio de un tema) y algo en la música, un no-se-qué ... justamente lo que hace que un producto artístico esté completamente ligado a una región o una mentalidad en particular pero libre de estereotipos.



Aunque ambos recitales fueron verdaderamente excelentes (y como dije antes, diametralmente opuestos en un sentido y al mismo tiempo realmente muy apropiados para compartir escenario) no puedo dejar de expresar mi admiración por Internet 2. Hacía mucho tiempo que no veía un show tan completo, tan lleno de humor y de una musicalidad a la vez extraña y melódica, digamos extrañamente melódica. Algo en su música me recordó a Residents, a los de "Commercial Album" por ejemplo, o los de discos más nuevos donde abusan del MIDI para armar temas que podrían haber salido de las pesadillas de un Pequeño Pony. Aunque ojo, no hay nada pesadillesco en la música de Internet 2. Sí hay un clima levemente épico (de alguna manera) que emparenta esta música con la música clásica anterior a las vanguardias y por qué no también con la música para películas o la ópera. Como dijo Carlos Carbonell en la charla antes del concierto, "todo lo que no es pop ni rock", lo cual no es 100% exacto pero deja más que claro el punto en cuestión. Además, el recurso del teclado de cartón rompe de manera maravillosa con el hartante y aburrido tipo-sentado-con-una-laptop que uno asocia con cierta música electrónica. Ver a este personaje saltando arriba de las teclas como en una versión un poco excéntrica de la escena de la juguetería en "Quisiera Ser Grande" con Robert Loggia y Tom Hanks, no como un complemento más visual agregado sino como algo intrínseco a la música, fue algo realmente maravilloso. En fin, música linda e inquietante, música nueva, música ... contemporánea.


MENEO:

http://soundcloud.com/meneo


INTERNET 2:

http://www.myspace.com/internet2

viernes, 2 de noviembre de 2012

Algunas recomendaciones góticas: Nightmare Fortress, Bestial Mouths


Todo el mundo sabe que el gótico, o dark, o como le quieran llamar, es en general una mierda. Un género pretencioso, mediocre, aburrido, etcétera etcétera, bla bla bla. Es un género tan ninguneado por la crítica musical "seria" que de hecho en eso se basa buena parte de su fuerza: condenado eternamente a los márgenes, cuando uno se sumerge en él obtiene placeres que con seguridad no va a encontrar en ningún otro lado. Y cuando sucede que algunos artistas logran transformar todas las debilidades del género en virtudes, el resultado es tan genial, que su eterno caracter de incorrección estética lo hace aun más genial todavía. Alguna vez  me gustaría escribir más detenidamente sobre el asunto, pero dicho en pocas palabras, no creo que las similitudes entre el gótico y la siempre ninguneada literatura de horror sobrenatural sean casuales. 



Quienes fuimos más o menos darkis durante esa edad muy apropiada para ser darki como es la adolescencia, seguimos sintiendo la irrefrenable y oscura atracción magnética del "género que no osa nombrarse a sí mismo" sin importar cuán avergonzados podemos haber llegado a estar de nuestros discos de Rosetta Stone, y nos dedicamos a ofrecer mayor, menor o ninguna resistencia a esa atracción dependiendo de la época. En mi caso, desde el comienzo del nuevo siglo pasé por las etapas: minimal techno, post industrial, folk apocalíptico, y finalmente la nebulosa y borrosa escena "deathrock" que intentó revitalizar el viejo rock gótico en su variante más punk y que explotó en la primera mitad de la década pasada entre Alemania y EEUU, con puntos de apoyo en Italia y Brasil, entre otros.





Esta fue la última vez que pude entusiasmarme con una sub-escena gótica, y no porque no haya intentado. Como en todas las escenas había algunas bandas increíblemente atrapantes (Cinema Strange, The Vanishing, Black Ice) junto con algunas olvidables o realmente feas (Bloody Dead and Sexy, Bats in the Belfry, Fear Cult), pero todo el asunto representaba un aire fresco, además de reivindicar al gótico como algo básicamente divertido y lleno de humor, todo lo cual era ampliamente bienvenido. Sin embargo la fiesta terminó pronto, y hacia el 2006 la escena se había disuelto, junto con mi interés en lo que quedaba de ella. Nunca más logré encontrar algo nuevo relacionado con el gótico que me apasione, o al menos interese. Hasta ahora. Y todo gracias a un tipo llamado Daniel Jones


(Nota al margen: Daniel Jones, alias Daniel Dodecahedron, es periodista, DJ, organizador de fiestas y ex-deathrocker, autor del blog Gucci Goth -ahora llamado BlackBlackGold- y también columnista de la excelente página Electronic Beats, donde firma la sección Audioccult. En esta sección básicamente se dedica a recomendar música e intentar expandir su particular visión acerca del legado post-gótico y montón de otras cosas extremadamente copadas. Hablando como un verdadero conocedor del tema que ya pasó a otra cosa, Jones no tiene ningún problema en mezclar su amor por el gótico con su amor por el hip hop -suele hablar de "ghetto goth"- así como por el r&b extraño, la electrónica retorcida, eso que llaman witch house, etcétera etcétera. El slogan de Gucci Goth era "El gótico falso es el verdadero gótico" y creo que eso condensa su idea, con la cual estoy 100% de acuerdo, de que la mejor música oscura actualmente se está haciendo afuera de la escena propiamente dicha, incluso la música que no podríamos clasificar de ninguna otra manera que no sea "goth" o "dark" o lo que sea. Las recomendaciones a continuación han salido, directa o indirectamente, de lo que viene haciendo este tipo).
 








Nightmare Fortress
 
Hasta donde sé, esta banda de Seattle tiene solamente un disco oficial editado, el EP "Until the air runs out", una maravilla editada por el muy recomendable sello Sweating Tapes. Son solamente cinco temas que uno termina repitiendo varias veces por lo terriblemente adictivos que son. La banda está formada por tres muchachos (máquinas, algo de percusión y una guitarra) y una cantante, Alicia Amiri, dueña de una de esas voces graves que tan bien le hacen al género.




















De estos cinco temas, hay uno que es realmente goth rock, "Anxiety", con un ritmo acelerado, una guitarra chirriante, y Alicia mostrando su mejor "voz de bruja"; y otro que está construido arriba de un beat distorsionado muy poderoso y muy enfermito ("The Castle"), aunque aquí también es la voz la que lleva adelante la canción. Después tenemos otros dos, "Killing Time" y el increíble "Visionquest" con una estructura más -digamos- pop, unas melodías vocales que suben y bajan donde Alicia canta entre dulce, amenazante y helada, y una sensibilidad muy cercana a Austra, banda con la que Nightmare Fortress estuvo hace poco de gira por la costa oeste de Canadá y EEUU.


(Nota al margen nº 2: Austra es la acutal banda de la cantante, pianista, compositora y militante lesbiana Katie Stelmanis. Su primer disco, el muy recomendable "Feel it break", fue una de las muchas alegrías musicales del 2011, y por alguna estúpida razón me quedé sin hacerle una reseña aquí en Cadena Roselina).





La joyita del disco es el corte de difusión "Hang you on the wall", un tema extremadamente simple e inclasificable, donde las olas y olas de sintes y sampleos apabullantes esconden la voz super grave de Alicia (la cual no necesita estar adelante en la mezcla para ser la reina absoulta de las canciones) que sale a la superficie sólo en dos estribillos cortitos que le ponen la piel de gallina a cualquiera. El tema tiene un videoclip muy bien hecho, pero que para mi gusto es demasiado narrativo y lo distrae a uno de la música propiamente dicha. 



El disco se consigue tanto en versión digital como en un hermoso vinilo rojo de 12 pulgadas que no dudaría por un instante en comprar si tal cosa fuera posible. Esta banda recién empieza y estoy seguro de que nos va a traer muchas más satisfacciones. 

 










Bestial Mouths
Esta otra banda se encuentra en uno de los extremos opuestos de las posibilidades expresivas y estilísticas del gótico respecto de Nightmare Fortress. Donde estos últimos construyen las canciones con la precisión quirúrgica de una canción pop electrónica, Bestial Mouths representa todo lo que el goth rock más salvaje y extremo nunca debió haber dejado de ser.





Con batería acústica, sintes y una cantante, Lynette Cerezo (genial nombre), que a su modo es tan perfecta como Alicia Amiri, Bestial Mouths tiene sólo tres años pero varias ediciones en la siempre fascinante escena underground de Los Angeles. Las referencias a tener en cuanta en este caso son tanto el synthpunk californiano de bandas de principios de los 80 como Nervous Gender (a quienes ya nombré en mi reseña del "Why bother?" de ADULT.), abusadores post-industriales como Test Dept o los amados Swans, y sobre todo la escesiva y olvidada banda inglesa In Excelsis, con todos sus ritmos tribales de tom-tom. 

 
(Nota al margen nº 3: In Excelsis era el grupo que armó el guitarrista Spon después de la separación de UK Decay -de quienes ya hablé aquí- junto con los miembros de Ritual. Mientras los otros tres Decay creaban Furyo, más teatral y grandilocuente, In Excelsis se aferró al costado más extremo y deforme de los últimos UK Decay para sacar solamente tres EPs y un disco antes de desaparecer y pasar automáticamente al panteón de las bandas de culto más oscuras del primer gótico).


En su último disco "Hissing Veil", Bestial Mouths despliegan todas sus baterías caóticas y sintes y programaciones enfermos para que, arriba de todo eso, Cerezo cante poseída, como una mezcla entre una Diamanda Galas menos pesuntuosa y una Bettina Köster menos estreñida; cuando no está usando esa voz grave y semi-hablada, Cerezo emite unos chillidos de ultratumba absolutamente demoníacos, ayudados por un delay que hace de la experiencia algo aun más terrorífico (como en "Small prey" o "Weaving mirror").


Esto no es deathrock ni ningún otro género, esto es 100% horror sobrenatural, exgerado y grotesco, brutal y a la vez con una tremenda economía de recursos en la creación del clima de pesadilla que evoca en cada canción. Insisto, es lo que el mejor y más enfermo goth rock siempre debería haber sido: una experiencia tensa, profundamente tenebrosa e irracional, tanto en sus ataques más salvajes como en la creación de atmósferas siniestras. Se viene una nueva Edad Oscura.