lunes, 17 de diciembre de 2012

Esperando el fin del mundo



Estamos a sólo un par de días de lo que seguramente será otra promesa de apocalipsis incumplida. La mayoría de los interesados en el asunto, sin embargo, no está hablando de apocalipsis sino un "cambio de época" tipo Era De Acuario, o de la aparición de extraños e inciertos fenómenos producto de la alineación de siete planetas, o de la inexplicable falta de electricidad en todo el planeta por tres días, etcétera, etcétera. Lamentablemente, lo más probable es que nada de esto suceda.
 
Digo "lamentablemente" porque todos estos vaticinios ofrecen la posibilidad de un corte abrupto, un salto cualitativo en el tiempo que, de algún modo, dotaría de sentido a una buena parte de nuestras aburridas vidas, haciendo irrelevantes un montón de cosas que hoy nos parecen estables, y dándole un valor extra a muchas otras que en nuestras vidas pre-21-de-diciembre damos por hechas. Estamos desesperados por que suceda algo realmente excepcional, algo que nos quite de encima la responsabilidad por nuestras vidas tediosas, nuestra rutina, nuestras decisiones equivocadas. O aunque sea que nos dé la posibilidad de contar una excelente anécdota a nuestros hijos y nietos, algo realmente jugoso que responda al pedido "¡Abuelo/a, contanos de vuelta cómo fue el 21/12/12!"
 
La posibilidad de un apocalipsis total, sin embargo, es mucho más interesante. Un episodio donde mueren 20 niños en una escuela, o 300 personas en un accidente de tren, o 200.000 en un tsunami, es definitivamente una tragedia terrible, que implica enormes cantidades de sufrimiento. Pero si morimos absolutamente todos los seres humanos, todos, entonces no hay tragedia porque no hay sufrimiento, no hay ausencia, no hay ninguna persona sentada en su casa mirando una silla vacía y sintiendo el dolor punzante de la falta del ser querido. Como dijo Molly Nilsson: "Ojalá te mueras/a mi lado/los dos exactamente al mismo tiempo".
 
Todo indica que el viernes que viene no va a haber ningún apocalipsis, ni nada parecido. Lo que sí va a haber ese día, y todos los días siguientes, son masacres escolares, bombardeos a civiles, tsunamis asesinos ... así como pequeñas muertes absurdas, algunas más absurdas que otras, todas terribles para los que siguen -seguimos- vivos. También seguirán existiendo chicos pidiendo monedas en las esquinas, esclavitud laboral, fiestas descontroladas, paseos por el parque, almacenes de barrio, deseos inalcanzables, gente común tratando de decidir qué carajo hacer de sus vidas. O sea, todo lo que nos hace humanos, y todo eso de lo cual querríamos escapar, que sólo termine. Como dijo John Balance: "Why can't we all just walk away?" - "¿Por qué no podemos simplemente irnos?"

lunes, 26 de noviembre de 2012

Ingresando con precaución al gigantesco y atemorizante mundo del hip hop contemporáneo


 

Muy lentamente estoy empezando a descubrir las agridulces mieles del hip hop actual. No es una tarea fácil para alguien cuyo interés en el hip hop se cortó abruptamente alrededor de 1996, en plena adolescencia. En aquel momento, lo que yo y mis coetáneos entendíamos por hip hop era de algún modo algo muy cercano al rock de la época, ya sea a nivel musical (con todas las mezclas de hip hop con metal y hardcore) como simplemente porque ambos, al menos acá en Argentina, tenían aproximadamente el mismo público. El hip hop ofrecía, desde el punto de vista de un adolescente, iguales dosis de corrección e incorrección política, compromiso, enojo, onda y baile. A los 15 años, para mí el mundo era básicamente un lugar hostil habitado por un montón de policías que querían impedir que yo y mis amigos hiciéramos lo que más deseábamos, lo cual era: tomar cerveza, saltar, aniquilar a la clase política y seguir saltando un poco más. El hip hop era una excelente música de fondo para ese mundo.

Además y viéndolo con perspectiva, era música mucho más de avanzada que cualquier forma de rock de la época (y de esta época también, la verdad), con sus samples, su estructura repetitiva y su mala leche en estado puro. 

Los casets que recuerdo haber tenido o haber escuchado en aquel momento incluían a los obvios Beastie Boys y Cypress Hill, así como a artistas más turbulentos como Onyx, Ice-T, Ice Cube, y los pioneros Public Enemy. Estaba al tanto de la existencia de gente como 2Pac o Dr. Dre, pero por alguna razón nunca llegaron hasta mis oídos en aquel momento. También había cosas horribles como Delinquent Habits o delirios extraños como la banda de sonido de la película Judgement Night, la cual escuché hasta el hartazgo, donde cada tema era una colaboración entre algún rapero (Onyx, House of Pain, Boo-Yaa T.R.I.B.E., etc) y alguna banda de rock de la época (desde metaleros como Helmet, Biohazard y Slayer hasta bandas "alternativas" como Sonic-Youth, Pearl Jam y hasta ¡Teenage Fanclub!). Todos estos crossovers entre hip hop y rock alternativo ("¡Rapcore!") aumentaban la sensación de que, aunque diferentes en sonido y procedencia social y "racial", ambas tradiciones estaban de alguna manera juntas en su "furia contra el sistema". Todo esto coincidiendo con la muy noventera reivindicación de los '70, tanto del hard rock como del funk en todas sus variantes ... y un montón de cosas más que exceden ampliamente este articulito. 



No es casualidad que cuando alrededor de 1997 abandoné el Rock-Con-Mayúsculas para entregarme a las garras del postpunk y el Dark-Con-Mayúsculas (o la versión del mismo que fuera posible encontrar por ahí), también abandoné completamente el hip hop y todo lo relacionado con él. Por algún motivo, Bauhaus y Onyx, a pesar de ser igualmente tenbebrosos y lúgubres, no podían ser compatibles en mi cabeza de adolescente. Era un poco no poder identificarme con la clásica actitud "I'm tellin ya" del rap. También por mi creciente desinterés por el contenido de las letras, en general. Y por más que suene horriblemente racista ponerlo en estos términos ahora, la verdad es que el hip hop no cumplía con las demandas de "palidez espectral" que exigía el estándar gótico. Al poco tiempo comencé a escuchar música 100% electrónica, lo cual en los años del cambio de siglo incluía obviamente mucha música que podía etiquetarse como "hip hop instumental", pero sin embargo el hip hop propiamente dicho no volvió jamás a atraer mi atención (excepto el haber descubierto, vía Kraftwerk, al genio de Afrika Bambaataa), y sinceramente nunca más supe nada de él en los años subsiguientes. Es decir, escuché en la radio algún tema de Eminem y seguramente también algo por ahí de 50Cent, pero miento si digo que puedo nombrar más de 4 raperos que hayan hecho carrera entre el 98 y el 2010.

 



Un día, hace muy poquito, eso simplemente cambió, y de la misma manera en que se fue: de un día para el otro. En este caso, fueron varias pequeñas influencias que se dieron a la vez e independientemente: el amor de mi esposa por Beastie Boys, la necesidad de pasar algo del género como DJ en Belle Époque, 4AD fichando al rapero SpaceGhostPurrp, las recomendaciones de hip hop contemporáneo de Scott "Annen Berg" Jackson, Ludmila "DJ Foz Terrier" Rosenzweig, y el ya mencionado Daniel "BlackBlackGold" Jones. Todo esto se dio al mismo tiempo, en el lapso de meses, y yo simplemente lo tomé como cualquier persona normal lo tomaría: como una señal divina que me daba la orden irrefutable de "volver a escuchar hip hop ya". Y así lo hice.
Lo extraño del asunto es que hoy en día, a sólo 17 años después, el hip hop me suena absolutamente en las antípodas del Rock-Con-Mayúsculas o de cualquier otra forma de rock. Casi todo lo relacionado con el rock hoy me suena a viejo, anquilosado, prácticamente momificado y definitivamente aburrido, mientras que el hip hop se me aparece como una tradición todavía muy floreciente y que tiene muchísimo para mostrar y desarrollarse, que siempre mira hacia adelante. ¿Cambió tanto la música joven desde la mitad de los 90 hasta acá? ¿Cambió mi forma personal de ver el asunto? No lo sé.

Como no tengo absolutamente nada para decir de ellos, no sólo porque no se nada de ellos sino también porque no tengo el lenguaje para poder decir de ellos más que "qué lindo", acá van simplemente a modo de difusión algunas de las maravillas que he estado descubriendo en estos últimos meses. Quienes estén atentos a lo que pasa dentro del género seguramente no van a encontrar nada nuevo. Quienes todavía no se han decidido a zambullirse en este enorme e inabarcable océano musical, aquí tienen cinco empujoncitos para hacerlo. Como podrán ver y escuchar son todos una manga de verdaderos freaks, lo cual no puede jamás ser algo malo. Que los disfruten.



Cities Aviv 
 





Mykki Blanco 




Brooke Candy







Le1f






SpaceGhostPurrp
 


lunes, 19 de noviembre de 2012

Cadena Roselina está en facebook. En serio.

Para recibir noticias y cosillas así, ahora podéis agregar a Cadena Roselina vía facebook.

Estamos en http://www.facebook.com/cadenaroselina.

Ingresad y disfrutad.



sábado, 17 de noviembre de 2012

Internet 2 y Meneo en vivo en el CCEC

 (ATENCIÓN: la siguiente nota fue escrita hace aproximadamente tres años; apareció en un viejo archivo txt en alguna carpeta por ahí, y me pareció que merecía ser publicada. Viéndolo con algo de perspectiva me doy cuenta de que fue uno de los mejores recitales a los que recuerdo haber asistido en mi vida. Disculpas por ciertas cuestiones de estilo, en aquella época no era un excelente escritor como lo soy ahora... Las fotos son cortesía del maestro Álvaro "DJ Sonic Noise" Moyano. Que lo disfruten)





Indubitablemente entre los puntos más altos del 2009 estuvo, al menos musicalmente hablando, el pequeño recital de Internet 2 y Meneo en el Centro Cultural España Córdoba, el 3 de noviembre.

En realidad todo empezó como a mitad de año ... De la mano de Kania Tieffer (ver nota anterior) llegó a mi computadora una recopilación realizada por ella misma, donde, entre las muchas maravillas, se encontraba una canción firmada por un grupo con el extraño nombre de Internet 2. El nombre del tema no era menos memorable: Ton tin. Consultando a la Srta Tieffer por el autor de este tema en particular, me contó que era un proyecto de Barcelona. El compilado entero, y sobre todo ese tema, fueron escuchados repetidas veces en casa durante los meses siguientes. Un par de veces me di una vuelta por su página de Myspace. Fin de la historia.

Pero ...
A través de un lindo pero poco práctico volante virtual del CCEC logré discernir, entre la maraña de letras de colores, la palabra INTERNET y el número 2. ¡¡Yes!! La posibilidad de ver a uno de los grupos nuevos cuya producción me gusta no es muy común; ya me perdí este año a El Perro del Mar y a Lucas Lanthier, porque ambos tocaron solamente en Buenos Aires. Esta vez la ocasión no podía ser desperdiciada. El recital incluía también a un proyecto llamado Meneo, y fue precedido por una cortita y amena charla donde los del público hablamos mucho más que los artistas, lo cual estuvo bueno: me imaginaba la curiosidad de estos tipos por saber quiénes los habían ido a ver y por qué. Me sorprendió, además de la poca gente que hubo en general, el gran porcentaje de personas que afirmaron haber ido "porque van siempre los viernes al España-Córdoba a ver qué hay". La mayoría decía haber ido por estar interesados en la música de 8 bit. Éramos muy pocos los que conocíamos a alguno de los dos artistas.



Empezó Internet 2, que resultó ser un sólo muchacho en frente de un teclado de cartón enorme conectado, a través de un verdadero quilombo de cables, a una computadora. Su show consistió en ir disparando sonidos MIDI o samples a través de las teclas de este teclado casero, saltando (¿bailando?) de un lado a otro y pisando las teclas - a veces también con las manos. Además de esto tenía un micrófono con el cual cantó un par de veces, y también tocó el clarinete, el cual fue desarmando a medida que avanzaba la canción hasta que terminó tocando con una boquilla chiquitita, despertando no pocas risas.La música en sí misma era realmente increible: en algún punto entre lo infantil y lo neurótico, los sonidos eran extremadamente MIDI, en general muy limpitos (nada que ver con el 8bit) pero también otros deformes por demás. Todo lo que es rítmico sonaba bailable pero a tropezones, todo lo que no es melódico sonaba a melodía, y todo lo que es melodía sonaba a dibujito animado levemente psicópata. Al final del recital, invitó a algunos miembros del público a tocar en un tema final muy, pero muy bailable.



Cuando apareció Rigo Pex, alias Meneo, fue visualmente como la antítesis del anterior personaje: donde el encargado de Internet 2 era un levemente nerd español de movimientos extraños tocando un teclado de dos metros, Meneo era un ruludo con un movimiento de caderas totalmente centroamericano (el muchacho es un guatemalteco radicado en Barcelona) y tocando ... un gameboy. 
Sin embargo su show mostró ser el complemento perfecto del anterior. Después de comenzar con un tema levemente reguetonero, lento y bien 'meneao', el resto del repertorio demostró que esa no es ningna formulita para chorear, sino que se despachó con una serie de temas que se podrían describir como un punto intermedio entre el acid (esos bajos ultra distorsionados), el hardcore techno (la violencia, los ritmos acelerados y, otra vez, la distorsión) y un sentimiento extremadamente fiestero, que lamentablemente el público no supo acompañar bien. Lo único que delataba el origen videojueguístico de la música eran las melodías blip blip blip que pululaban por los temas, y las imágenes proyectadas por sobre la cabeza de Rigo (aparentemente el 2do miembro del grupo es el encargado de las imágenes); de hecho, en una de varias veces que detuvo la música para hacer algún comentario se despachó con un "no suena a música de Gameboy, ¿no?"



El muchacho terminó de demostrar que no está robando con la gran latinoamericano-cachondo-haciendo-música-electrónica-supuestamente-copada (una actitud que me resulta despreciable, por razones tanto estéticas y musicales como políticas) cerrando el recital con un popurrí que incluyó versiones de clásicos del pop anglosajón como Funky Town, Take On Me y otros por el estilo; su única referencia al reguetón fue nombrar a El General (¡ja!); lo muy 'latinoamericano' de su show fue el clima de descontrol y de 'a bailar que se acaba el mundo' (en un momento le hizo pasar un mal rato a más de un encargado del CCEC subiéndose al aljibe neocolonial en medio de un tema) y algo en la música, un no-se-qué ... justamente lo que hace que un producto artístico esté completamente ligado a una región o una mentalidad en particular pero libre de estereotipos.



Aunque ambos recitales fueron verdaderamente excelentes (y como dije antes, diametralmente opuestos en un sentido y al mismo tiempo realmente muy apropiados para compartir escenario) no puedo dejar de expresar mi admiración por Internet 2. Hacía mucho tiempo que no veía un show tan completo, tan lleno de humor y de una musicalidad a la vez extraña y melódica, digamos extrañamente melódica. Algo en su música me recordó a Residents, a los de "Commercial Album" por ejemplo, o los de discos más nuevos donde abusan del MIDI para armar temas que podrían haber salido de las pesadillas de un Pequeño Pony. Aunque ojo, no hay nada pesadillesco en la música de Internet 2. Sí hay un clima levemente épico (de alguna manera) que emparenta esta música con la música clásica anterior a las vanguardias y por qué no también con la música para películas o la ópera. Como dijo Carlos Carbonell en la charla antes del concierto, "todo lo que no es pop ni rock", lo cual no es 100% exacto pero deja más que claro el punto en cuestión. Además, el recurso del teclado de cartón rompe de manera maravillosa con el hartante y aburrido tipo-sentado-con-una-laptop que uno asocia con cierta música electrónica. Ver a este personaje saltando arriba de las teclas como en una versión un poco excéntrica de la escena de la juguetería en "Quisiera Ser Grande" con Robert Loggia y Tom Hanks, no como un complemento más visual agregado sino como algo intrínseco a la música, fue algo realmente maravilloso. En fin, música linda e inquietante, música nueva, música ... contemporánea.


MENEO:

http://soundcloud.com/meneo


INTERNET 2:

http://www.myspace.com/internet2

viernes, 2 de noviembre de 2012

Algunas recomendaciones góticas: Nightmare Fortress, Bestial Mouths


Todo el mundo sabe que el gótico, o dark, o como le quieran llamar, es en general una mierda. Un género pretencioso, mediocre, aburrido, etcétera etcétera, bla bla bla. Es un género tan ninguneado por la crítica musical "seria" que de hecho en eso se basa buena parte de su fuerza: condenado eternamente a los márgenes, cuando uno se sumerge en él obtiene placeres que con seguridad no va a encontrar en ningún otro lado. Y cuando sucede que algunos artistas logran transformar todas las debilidades del género en virtudes, el resultado es tan genial, que su eterno caracter de incorrección estética lo hace aun más genial todavía. Alguna vez  me gustaría escribir más detenidamente sobre el asunto, pero dicho en pocas palabras, no creo que las similitudes entre el gótico y la siempre ninguneada literatura de horror sobrenatural sean casuales. 



Quienes fuimos más o menos darkis durante esa edad muy apropiada para ser darki como es la adolescencia, seguimos sintiendo la irrefrenable y oscura atracción magnética del "género que no osa nombrarse a sí mismo" sin importar cuán avergonzados podemos haber llegado a estar de nuestros discos de Rosetta Stone, y nos dedicamos a ofrecer mayor, menor o ninguna resistencia a esa atracción dependiendo de la época. En mi caso, desde el comienzo del nuevo siglo pasé por las etapas: minimal techno, post industrial, folk apocalíptico, y finalmente la nebulosa y borrosa escena "deathrock" que intentó revitalizar el viejo rock gótico en su variante más punk y que explotó en la primera mitad de la década pasada entre Alemania y EEUU, con puntos de apoyo en Italia y Brasil, entre otros.





Esta fue la última vez que pude entusiasmarme con una sub-escena gótica, y no porque no haya intentado. Como en todas las escenas había algunas bandas increíblemente atrapantes (Cinema Strange, The Vanishing, Black Ice) junto con algunas olvidables o realmente feas (Bloody Dead and Sexy, Bats in the Belfry, Fear Cult), pero todo el asunto representaba un aire fresco, además de reivindicar al gótico como algo básicamente divertido y lleno de humor, todo lo cual era ampliamente bienvenido. Sin embargo la fiesta terminó pronto, y hacia el 2006 la escena se había disuelto, junto con mi interés en lo que quedaba de ella. Nunca más logré encontrar algo nuevo relacionado con el gótico que me apasione, o al menos interese. Hasta ahora. Y todo gracias a un tipo llamado Daniel Jones


(Nota al margen: Daniel Jones, alias Daniel Dodecahedron, es periodista, DJ, organizador de fiestas y ex-deathrocker, autor del blog Gucci Goth -ahora llamado BlackBlackGold- y también columnista de la excelente página Electronic Beats, donde firma la sección Audioccult. En esta sección básicamente se dedica a recomendar música e intentar expandir su particular visión acerca del legado post-gótico y montón de otras cosas extremadamente copadas. Hablando como un verdadero conocedor del tema que ya pasó a otra cosa, Jones no tiene ningún problema en mezclar su amor por el gótico con su amor por el hip hop -suele hablar de "ghetto goth"- así como por el r&b extraño, la electrónica retorcida, eso que llaman witch house, etcétera etcétera. El slogan de Gucci Goth era "El gótico falso es el verdadero gótico" y creo que eso condensa su idea, con la cual estoy 100% de acuerdo, de que la mejor música oscura actualmente se está haciendo afuera de la escena propiamente dicha, incluso la música que no podríamos clasificar de ninguna otra manera que no sea "goth" o "dark" o lo que sea. Las recomendaciones a continuación han salido, directa o indirectamente, de lo que viene haciendo este tipo).
 








Nightmare Fortress
 
Hasta donde sé, esta banda de Seattle tiene solamente un disco oficial editado, el EP "Until the air runs out", una maravilla editada por el muy recomendable sello Sweating Tapes. Son solamente cinco temas que uno termina repitiendo varias veces por lo terriblemente adictivos que son. La banda está formada por tres muchachos (máquinas, algo de percusión y una guitarra) y una cantante, Alicia Amiri, dueña de una de esas voces graves que tan bien le hacen al género.




















De estos cinco temas, hay uno que es realmente goth rock, "Anxiety", con un ritmo acelerado, una guitarra chirriante, y Alicia mostrando su mejor "voz de bruja"; y otro que está construido arriba de un beat distorsionado muy poderoso y muy enfermito ("The Castle"), aunque aquí también es la voz la que lleva adelante la canción. Después tenemos otros dos, "Killing Time" y el increíble "Visionquest" con una estructura más -digamos- pop, unas melodías vocales que suben y bajan donde Alicia canta entre dulce, amenazante y helada, y una sensibilidad muy cercana a Austra, banda con la que Nightmare Fortress estuvo hace poco de gira por la costa oeste de Canadá y EEUU.


(Nota al margen nº 2: Austra es la acutal banda de la cantante, pianista, compositora y militante lesbiana Katie Stelmanis. Su primer disco, el muy recomendable "Feel it break", fue una de las muchas alegrías musicales del 2011, y por alguna estúpida razón me quedé sin hacerle una reseña aquí en Cadena Roselina).





La joyita del disco es el corte de difusión "Hang you on the wall", un tema extremadamente simple e inclasificable, donde las olas y olas de sintes y sampleos apabullantes esconden la voz super grave de Alicia (la cual no necesita estar adelante en la mezcla para ser la reina absoulta de las canciones) que sale a la superficie sólo en dos estribillos cortitos que le ponen la piel de gallina a cualquiera. El tema tiene un videoclip muy bien hecho, pero que para mi gusto es demasiado narrativo y lo distrae a uno de la música propiamente dicha. 



El disco se consigue tanto en versión digital como en un hermoso vinilo rojo de 12 pulgadas que no dudaría por un instante en comprar si tal cosa fuera posible. Esta banda recién empieza y estoy seguro de que nos va a traer muchas más satisfacciones. 

 










Bestial Mouths
Esta otra banda se encuentra en uno de los extremos opuestos de las posibilidades expresivas y estilísticas del gótico respecto de Nightmare Fortress. Donde estos últimos construyen las canciones con la precisión quirúrgica de una canción pop electrónica, Bestial Mouths representa todo lo que el goth rock más salvaje y extremo nunca debió haber dejado de ser.





Con batería acústica, sintes y una cantante, Lynette Cerezo (genial nombre), que a su modo es tan perfecta como Alicia Amiri, Bestial Mouths tiene sólo tres años pero varias ediciones en la siempre fascinante escena underground de Los Angeles. Las referencias a tener en cuanta en este caso son tanto el synthpunk californiano de bandas de principios de los 80 como Nervous Gender (a quienes ya nombré en mi reseña del "Why bother?" de ADULT.), abusadores post-industriales como Test Dept o los amados Swans, y sobre todo la escesiva y olvidada banda inglesa In Excelsis, con todos sus ritmos tribales de tom-tom. 

 
(Nota al margen nº 3: In Excelsis era el grupo que armó el guitarrista Spon después de la separación de UK Decay -de quienes ya hablé aquí- junto con los miembros de Ritual. Mientras los otros tres Decay creaban Furyo, más teatral y grandilocuente, In Excelsis se aferró al costado más extremo y deforme de los últimos UK Decay para sacar solamente tres EPs y un disco antes de desaparecer y pasar automáticamente al panteón de las bandas de culto más oscuras del primer gótico).


En su último disco "Hissing Veil", Bestial Mouths despliegan todas sus baterías caóticas y sintes y programaciones enfermos para que, arriba de todo eso, Cerezo cante poseída, como una mezcla entre una Diamanda Galas menos pesuntuosa y una Bettina Köster menos estreñida; cuando no está usando esa voz grave y semi-hablada, Cerezo emite unos chillidos de ultratumba absolutamente demoníacos, ayudados por un delay que hace de la experiencia algo aun más terrorífico (como en "Small prey" o "Weaving mirror").


Esto no es deathrock ni ningún otro género, esto es 100% horror sobrenatural, exgerado y grotesco, brutal y a la vez con una tremenda economía de recursos en la creación del clima de pesadilla que evoca en cada canción. Insisto, es lo que el mejor y más enfermo goth rock siempre debería haber sido: una experiencia tensa, profundamente tenebrosa e irracional, tanto en sus ataques más salvajes como en la creación de atmósferas siniestras. Se viene una nueva Edad Oscura.



 

miércoles, 24 de octubre de 2012

Anglofilia parte II: conozcan a la revista "UltraBrit"

El otro día escribía sobre los anglófilos, un grupo heterogéneo y no organizado de adoradores de David Bowie, Morrissey e Ian Brown que andan por ahí, escondidos entre la gente normal, sin atuendos característicos que los señalen como tales. Esto los hace difíciles de distinguir del resto de los mortales, sobre  de los sobriamente vestidos, con los que se confunden más fácilmente. De todos modos, más difícil que señalarlos y distinguirlos es definirlos y clasificarlos; esto sucede con cualquier subgrupo interesante, y aun más con uno que no es un grupo realmente sino el delirio analítico-musical de un bloguero caído del catre como quien escribe. 
Para graficar esto voy a usar el caso que más conozco, que es el mío. Tomando la palabra "anglofilia" en un sentido amplio, yo vengo a ser un mega-anglófilo: un buen 40% de mis discos son de artistas del Reino Unido, incluyendo a algunos de mis preferidos de todos los tiempos como Bauhaus, Siouxsie And The Banshees, Cocteau Twins, Cranes o Kate Bush; en literatura, cine o artes plásticas la situación es la misma o mucho peor; leo probablemente más textos en inglés que en castellano, tengo un conocimiento relativamente amplio de la historia de Gran Bretaña, y me apresto a leer por tercera vez (para horror de mi esposa y amigos) el maravilloso Historia Regum Britanniae de Geoffrey of Monmouth, libro íntimamente relacionado con un constante interés por todas lo cercano a la historia del Rey Arturo. Y a pesar de todo esto, no me puedo incluir dentro de esta versión concentrada y más bien específica de la anglofilia a la que hago referencia. 




El problema es que los anglófilos hardcore realmente le prestan más atención a lo que llega desde Gran Bretaña que al resto de los productos culturales. Y la prueba está ya impresa y circulando por la Argentina: existe una nueva publicación editada acá en nuestro país (sí, el país de la Guerra de Malvinas y de la "mano de D10S") llamada UltraBrit. El "brit" del nombre hace referencia, obviamente, a "británico" (o mejor, "british"). La revista está mayormente centrada en el pop y el rock, aunque también tiene una sección de "artes mayores" y una sobre moda, entre otras. Aunque no vi la edición impresa, la revista se ve muy prometedora, actualizan las noticias periódicamente (allí me enteré del nuevo simple de Depeche Mode, por ejemplo) y los textos en general están bastante bien (excepto uno sobre Sex Pistols que no me gustó nada). El hecho de que exista una revista así, y sobre todo de que puedan darse el lujo de tener edición impresa, habla claramente de que puede haber un público dispuesto a acercarse y comprar una buena revista, no ya de música, arte y moda, sino de música, arte y moda británicos (aceptémoslo, yo podría lanzar mi propia revista "UltraRumania" pero ¿quién la compraría?).


Lo cual me lleva de vuelta al punto en cuestión; aunque está claro que el espectro que abarca UltraBrit excede la anglofilia en el sentido al que me refería antes (un anglófilo amante del pop de fina catadura seguramente es fan de The Go-Betweens, aunque sean australianos, por ejemplo), ambos tienen en común el elemento que a mí me parece más incomprensible: ¿por qué habría que prestarle más atención a la producción de un país que de otro? Yo puedo declararme amante del pop de Suecia, por ejemplo, pero no por eso voy a hurgar los charts suecos (o los blogs underground suecos) buscando mi próxima banda preferida. No, simplemente al final del día miro mis discos y mis carpetas de mp3, y observo "mirá vos, hay un montón de suecos, se ve que me gusta la música de Suecia". Punto. Puedo jurar que no presto ninguna atención al origen geográfico de lo que consumo antes de acercarme a él (exceptuando, obviamente, mi propio contexto geográfico personal: mis amigos, mi pueblo, mi ciudad, mi provincia, mi país). No digo que lo otro esté mal, y de hecho cuantas más revistas "UltraBrit", "UltraBrasil", "UltraSenegal" o "UltraFiji" haya, mejor. Simplemente no lo entiendo, del mismo modo que no entiendo que haya gente que afirma "escuchar rock nacional". No lo entiendo, incluso mientras leo por tercera vez el Historia Regum Britanniae.

domingo, 7 de octubre de 2012

Anglofilia parte I: "The Love That Whirls" de Bill Nelson y la Edad de Oro del pop británico


Hay muchos anglófilos en Córdoba. El tipo de anglofilia al que me refiero está fundamentalmente basada en la música pop, pero de uno u otro modo suele expandirse hacia otras áreas, así como se expande geográficamente hacia Escocia, Gales, Irlanda. Yo solía llamarlos "el club de los anglófilos", y los recuerdo bailando The Smiths y Stone Roses en el Ultra Pop (o aún más, en sus comienzos cuando se llamaba Dry Bar). Me incluía (me incluyo) entre ellos sólo un poquito, en gran parte porque mi internacionalismo recalcitrante me lo impide, y en parte porque mi esnobismo me asegura que en cualquier país del mundo (incluso en uno musicalmente tan productivo como Gran Bretaña) el 95 % de la música producida es fea o simplemente olvidable. 

Ahora bien, si hay un ámbito en el cual estoy 100% del lado de los anglófilos es en lo relativo a la new wave británica (bueno, también a las artes visuales y decorativas de fines del siglo XIX). Como no estoy particularmente interesado en el Merseybeat, ni en la psicodelia/garage de los '60, ni en el rock progresivo, ni en Madchester o el brit pop o el UK garage, etc etc etc, es en el postpunk y sobre todo en el pop  y el synthpop de los primeros años '80 donde estoy dispuesto a apoyar sin problemas el axioma que reza "el pop, si inglés, dos veces bueno" (sí, es malísimo y me lo acabo de inventar, pero la idea es esa y estoy seguro de que hay mucha gente ahí afuera que piensa eso, comenzando por mi propia hermana).


Aquí es donde entra en escena el señor Bill Nelson.




Fue hace unos meses, gracias a algunos de los muchachos y muchachas de la magnífica comunidad internacional de fans de Cocteau Twins nucleada alrededor de la página cocteautwinsforums.com (de la cual formo parte hace ya unos 6 años y que recomiendo enormemente). La mayoría de ellos británicos o estadounidenses, y la mayoría con más de 40 añitos, son gente que se ha formado musicalmente en la new wave, y por lo tanto, son más o menos de la misma especie que alguien como yo (aunque yo haya llegado unos 10 años tarde). Digamos que, salvando distancias geográficas y temporales, hablamos aproximadamente el mismo idioma, así que sus recomendaciones siempre son tenidas en cuenta.
En medio de los constantes intercambios con esta verdadera manga de inadaptados, apareció un video del tal Bill Nelson (admito que aún ahora no se nada de él), Flaming Desire de 1982. Todo el mundo se deshizo en alabanzas a este señor como si fuera lo más obvio del mundo, y yo no había ni siquiera oído hablar de él. Ante mi ignorancia, todos me advirtieron que debía escucharlo, y uno de ellos (Steve) me envió el disco en cuestión, The Love That Whirls. Y sí, tenían razón, es una joya. 


Imaginen una versión más tradicional del mejor synthpop de la época, con increíbles cajas de ritmos y sintes dignos de OMD o The Human League, y algunas guitarras y saxos a medio camino entre el postpunk y el lounge arrojados por allí. No hay ni una sola canción que no sea terriblemente disfrutable, que no esté a la altura del mejor pop británico de la época, desde temas bien postpunk-synth-coldwave como Hope For The Heartbeat, hasta el ya mencionado y ultrasexy Flaming Desire, pasando por el bowie-esco The October Man; todo salpicado con pequeñas delicias instrumentales y temas simplemente, eehhh, pop. Y aquí es donde entra mi cuota de anglofilia, porque cuando digo "pop" me refiero al pop en el sentido Gran Bretaña 1982 de la palabra, o sea, un balance perfecto de sonido innovador con melodías atrapantes, de accesibilidad y leve desconcierto, esa unión entre glam, postpunk, funk y música electrónica que inundó las radios del mundo occidental a principios de los 80. Además está este tal Bill Nelson como cantante, que merece un pequeño comentario aparte. El tipo es un genio, partes iguales Bowie y Howard Devoto, condimentado con un poco de las maneras de Billy McKenzie, la mala onda y el desgano de Colin Newman, y la arrogante y estudiada sofisticación de Martin Fry (aunque se notan sus raíces setenteras y definitivamente no-punks, y no sólo en la voz).


El punto que quiero hacer notar acá, aparte de promocionar a mi nuevo amigo BIll, es hacer esta pregunta en voz alta: ¿cómo es posible que la generación new wave británica siga expectorando esta clase de especímenes musicales? Quien escribe está, de alguna u otra manera, buceando en la producción musical británica de esa época que va de 1978 a 1984 desde hace, redondeando, unos 15 años. En 15 años, puedo asegurar que ni una sola vez me topé siquiera con el nombre de este tipo. La pregunta entonces también podría ser: ¿es mi interés personal en ese tiempo y lugar, mi cuotita de anglofilia, la que hace que siga descubriendo música que me parece increíble, excelente, maravillosa, producida justamente por esa generación? ¿O los verdaderos anglófilos tienen razón y Gran Bretaña, a través de sus sucesivas edades y revoluciones en lo concerniente al pop/rock, es un lugar especial, donde el genial Bill Nelson puede ser solamente uno más? ¿O es un poco de ambas cosas? ¿Ah?


... Continuará ...

viernes, 28 de septiembre de 2012

Un par de recomendaciones electrónicas vía Soundcloud: Astrosuka, xEGOVIA, Eightcubed, Crystal Castles

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Astrosuka: Muertos чëрный bailan grulla



Una banda de Buenos Aires, creo que relativamente nueva. Lo que hay dando  vueltas para escuchar está muy disperso, entre demos, ensayos, remezclas y cosas así, algunas incluso sin nombre (o con esos simbolitos tan simpáticos que le gustan a los witchhouseros), incluso antes de tener un disco propiamente dicho. Una práctica muy común entre artistas actuales, que es muy bienvenida a pesar de ser un poco desconcertante para alguien tan aferrado al formato de disco o simple como yo.

El tema que recomiendo acá, Muertos чëрный bailan grulla ("чëрный" significa "negros" en ruso) es realmente una bomba: samples de voces deformadas, unas melodías funestas, un vocalista endemoniado, y un beat lento que parece que va a explotar pero no lo hace nunca.




http://www.astrosuka.com.ar

http://www.facebook.com/astro.suka.7



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xEGOVIA: ζμᵱ℮ ₭∆└ᵯ∆₳ 



Este no es exactamente witchhousero pero también ama los simbolitos. Un amigo de la casa, xEGOVIA hace unos años hacía una electrónica más bien tranquila y extremadamente preciosista. Hoy el preciosismo y la atención casi neurótica a los detalles se mantienen (Ale, el cerebro detrás de xEGOVIA, tiene formación en artes visuales) pero al servicio de una música muy rítmica, en el sentido más amplio de la palabra posible. En el caso de ζμᵱ℮ ₭∆└ᵯ∆₳ (sólo Dios sabe cómo se pronuncia esto) el ritmo se cruza tanto con los alucinantes colchones y secuencias de sinte, que se siente como si estuviera al servicio de esos colchones y secuencias, en vez de estar estas apoyando al beat. Una mezcla rara hace de todo el asunto algo aún más marciano, o mejor: marciano pero armado en base a elementos reconocibles.

El sr. xEGOVIA publicó hace poco un simple de dos temas en Mun Discos, y con algo de suerte puede haber alguna otra novedad discográfica para anunciar en los próximos meses, así que estén atentos.



http://soundcloud.com/xegovia

http://www.facebook.com/xEGOVIA



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Eightcubed: Kiss Chaser


De Buenos Aires nos vamos a Toronto, Canadá, con este personaje del cual no se casi absolutamente nada. Parece ser un tipo relativamente reconocido pero dentro de la escena electrónica canadiense, por estos lados es un ignoto; de hecho, ni siquiera recuerdo cómo fui a dar con su música. Más allá de algunos temas bastante 8bit y algunas remezclas divertidas, no se hasta qué punto legales (incluyendo nada menos que a Ramones, Pixies o Madonna), es en las canciones melódicas donde el tipo muestra una excelente capacidad como compositor de, digamos, caramelitos de electropop instrumental con un un aire a hecho-en-casa que los hace más deliciosos aún.

Mi intención era recomendar la versión B-side de Kiss Chaser, más espaciosa, que se puede escuchar en Jango. Pero ambas son muy disfrutables.



http://www.eightcubed.ca

http://www.youtube.com/user/eonsofforever



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Crystal Castles: Wrath of God


Nos quedamos en Canadá para comentar el último simple de los ya archiconocidos Crystal Castles. Merece un buen artículo (debe de haber muchos por ahí) acerca de cómo estos tipos se transformaron en una banda tan relevante, tan generacional, y algo no menor, tan popular. Me quedé con las ganas de reseñar el alucinante 2do disco de hace un par de años donde intentaron, y consiguieron, salirse de todos los clichés que los habían disparado al centro del hype (toda la huevada del sonido de jueguitos electrónicos de arcade) y se quedaron con lo importante: temas igualmente bailables y oscuros, pegadizos e incómodos, y esos increíbles samples vocales.

Ya establecidos y editando por Fiction (sí, el sello de The Cure) los tipos igual siguen usando internet para lanzar su música, y ahí es donde se mueven cómodamente. Anunciaron la salida de este nuevo simple vía Facebook/Soundcloud, y un par de horas después ya tenían más de 3.000 escuchas; al cierre de esta edición y un par de días después del lanzamiento, Wrath of God tenía nada menos que 217.577 repoducciones y creciendo minuto a minuto. y eso es solamente contando las realizadas en el reproductor de la página; yo, por ejemplo, simplemente bajé el tema (22.089 bajadas hasta el momento) y lo reproduje unas varias, muchas veces; lo llevé ese día al ensayo de mi banda donde fue atentamente escuchado.

Y todo esto sabiendo que estamos hablando de un tema que no es precisamente una llevadera canción pop; es un tema denso, casi épico, con un beat no exactamente bailable y una estructura desconcertante. Realmente admirable. Seguramente habrá quienes renieguen de ellos ahora que son "famosos", y la verdad que pueden irse todos bien a cagar.

http://www.crystalcastles.com

http://www.facebook.com/ccrystalccastles





viernes, 21 de septiembre de 2012

Razones para no ir a ver a Oval

La semana pasada el siempre copado Goethe Institut Córdoba trajo a tocar en vivo a Córdoba al músico alemán Markus Popp, más conocido por su alias Oval, bajo el cual está haciendo música desde aproximadamente 1995 (digo 1995 porque el primer disco de Oval, "Wohnton", de 1993, está firmado por él, Frank Metzger y un tal Sebastian Oschatz, ya que al principio Oval era algo así como una banda, con batería y cantante incluídos).

A pesar de haber sido alguna vez un fan acérrimo de su música, no fui a verlo tocar.




Para el que no esté familiarizado con el sonido de Oval durante los 90 y principios del 2000, es recomendable simplemente ir y escucharlo. Los temas estaban en general creados a partir de sonidos extraídos de CDs mutilados o intervenidos de algún modo, sacando loops y partes melódicas de ellos (y de todo un abanico de sonidos digitales procesados) y armando con eso canciones sorpresivamente pegadizas. No voy a extenderme sobre el asunto (básicamente porque no tengo ganas ni me parece muy relevante) de cómo Oval llegó a destilar su sonido basándose exclusivamente en la manipulación digital, ni tampoco en las implicancias actuales de un sonido basado en un formato entonces nuevo (el disco compacto) pero ahora en retirada, lo cual hace de los "clicks" del CD con errores un sonido casi tan romántico como la fritura del vinilo o el soplido de la cinta magnética. De todas maneras insistir en esta cuestión es un poco injusto con Oval: era (y aun es) un cliché referirse a esta música como "basada en el error", y aunque hay un elemento de azar siempre rondando y el ruido del CD dañado suena irremediablemente a "error", Oval siempre tuvo en primer plano a la melodía y la armonía. En aquellas épocas yo solía decir que Oval era simplemente "pop", lo cual era un tanto exagerado pero dejaba claro el punto en cuestión.
Pese a todo esto, repito que la semana pasada no fui a ver a Markus Popp. Además de algunas razones personales que no le interesan a nadie, hay tres un tanto más objetivas que me gustaría desarrollar, sólo Dios sabe por qué.






. Música nueva vs. música vieja

Como dije antes, fui un fan acérrimo de Oval, allá por los turbulentos años del 2000/2002 aproximadamente. Aunque mi amor por la música de Oval era grande (especialmente por los discos "94 Diskont" y "Ovalprocess", que mi amiga y melómana de avanzada Tatiana Cagnolo se había comprado originales), mucho más grande aun era mi amor y devoción por lo que Oval había, digamos, permitido: más allá de esa historia del Gitch, o Clicks'n'Cuts, o como se le llame a ese género que no tardará en ser reivindicado por alguna generación un día de estos, era la sola existencia de los discos de Oval, de cómo estaban grabados, la que se sentía absolutamente revolucionaria, la que abría puertas que para un joven impresionable como yo podían llevar a la creación de música totalmente impensable. A principios del 2002 armé mi propio sellito independiente, que a pesar de haber nacido al calor de la vieja tradición de sellos caseros editados en caset (pero adaptado a la era del CD-R), la verdad es que la música en sí misma era 100% post-Oval, música que no podría haber existido antes, que sólo se pudo dar en este contexto: una persona en su casa, manipulando sonidos digitales a mansalva en una PC y creando "canciones" con ellos (el tercer tema del tercer disco de Oval se llama nada menos que "The politics of digital audio"). Con mi proyecto Ponstil, yo quería adaptar el viejo pop lo-fi de dormitorio, grabado en consola de 4 canales y editado en caset, a la era post-Oval de la grabación digital y editada en CD-R; lo que en el primero se podía llamar lo-fi (el sonido del soplido de las cintas y todo eso) ahora era el sonido de la manipuación digital extrema en una computadora barata. Yo llamaba a esto "pop lo-fi ultra digital" o algo así, y en la primera página web del sello escribí algo como "después de Oval ya no es posible hacerse el boludo respecto de las posibilidades de la computadora". O sea, no había vuelta atrás.



Pero que hubo vuelta atrás. Eventualmente fue la pesadez intrínseca de la escena, con todas su problemáticas filosóficas, estéticas, secantemente profundas, y una música cada vez más aburrida y autorreferencial, las que alejaron a muchos, o al menos a mí, de la escena Glitch e IDM ("Intelligent Dance Music": el peor nombre dado a un género en la historia del pop) hacia música más emocional, más inmediata, ya sea hacia el lado de las melodías y el baile o hacia la violencia y la oscuridad (o en el mejor de los casos, todas esas cosas a la vez). El disco que Popp editó en el 2001 (que yo conseguí recién un par de años más tarde), "Ovalcommers", era tremendamente aburrido, seco, estéril. Hacia el 2003/2004 ya no sabía ni me interesaba saber qué estaba haciendo Markus Popp, ni Plastikman, ni Pan Sonic, ni Basic Channel, ni Autechre. La puerta que abrió Oval quedó abierta en lo respectivo al formato, al modo de trabajo y a "la política del audio digital". Pero la música en sí misma simplemente se agotó.





. ¿En vivo?

Después del recital de Popp del viernes pasado en Casa Babylon, el escritor y guionista Horacio Bevaqua publicó en facebook "Otro europeo con notebook, poniendo cara de orto". Era lo esperable. Ya en aquella época de "música inteligente" era bastante embolante ir a ver a un tipo mirando  fijamente una computadora, daba la sensación de que podría perfectamente haber estado jugando un sudoku mientras disparaba una pista pregrabada. Pero además de esto, que demuestra poco más que la falta de paciencia de quien escribe, hay alguna pequeña traición en el hecho de ir a ver "tocar en vivo" justamente al tipo que redefinió la idea misma de producción musical, devolviéndola al dormitorio. Ni siquiera en la cúspide de mi fanatismo me importó saber si Oval tocaba en vivo o no, esa música era digital y así debía seguir siendo: se compraba el compact, se copiaba de compact a CD-R, se ripeaba a mp3, se bajaba en mp3 desde el Napster (o el Audiogalaxy, o el Emule, o el Kazaa, o el iMesh) y no importaba mucho si venía con errores. Ese era el contexto apropiado para disfrutar de esa música, así como una buena banda de Hardcore se disfruta mucho más en vivo en un sótano sucio que en mp3 sonando adentro de un caro iPad. Hubiera ido al Cepia o a Casa Babylon solamente a verle la cara al tipo a quien le debo el ingreso al mundo de la música post-adolescente y decirle "gracias". Pero ¿escucharlo en vivo? No, gracias.





. "Lírico, Jazz o Folclore"

Lo más extraño de todo este intempestuoso regreso de Markus Popp a mi vida (logró hacerme desempolvar mis CD-Rs y bajar los cuatro primeros discos en mp3) fue la convocatoria que lanzó el Goethe Institut Córdoba hace unos meses, a través de la cual anunciaba la futura llegada del alemán este.

Copio y pego:

"El Goethe-Institut convoca a vocalistas de Argentina, Brasil, Colombia, Uruguay y Venezuela, que pertenezcan a los géneros lírico, jazz o folclore y estén interesados en participar de la grabación de un disco junto al músico electrónico Markus Popp (Oval). Para estas sesiones (a realizarse durante diez días a fines de agosto del 2012 en Salvador de Bahía, Brasil), se busca el encuentro entre las nuevas composiciones de Oval con voces expresivas y características de América del Sur"


Todo sonaba muy interesante y hasta tentador, pero ... ¿lírico, jazz o folclore? Inmediatamente me pregunté cuántos de los cantantes dedicados a algunos de estas tres tradiciones musicales siquiera conocerá la existencia de algo llamado Oval o de un tipo llamado Markus Popp (o de un género llamado Glitch, etc). Me imaginé que no muchos, al menos en Córdoba. Después me pregunté si la gente del Goethe Institut sabía que no iban a encontrar muchos (desconozco cuántos y quiénes aplicaron, y si conocían de antemano su música o tuvieron que salir corriendo a la Wikipedia). Mi tercera reacción fue el embole, porque claramente si no hubiera existido esta cláusula (supongo que propuesta por el mismo Popp) yo hubiera aplicado sin dudarlo. Me pareció excluyente, porque yo y seguramente la mayoría de los que escuchan o escucharon este tipo de música no tenemos un pedo que ver ni con el Jazz, ni con el Folklore, ni con el Bel Canto. Me pareció desacertado y hasta un poco grosero: básicamente no querían ahí a punkitos de mierda, querían cantantes bien afinados y bien formados. Esto me dejó con un amargo sabor de boca que no pude evitar recordar al ver el afiche anunciando la presentación de don Popp en Córdoba.


Que ojalá que haya salido muy linda : )


 

miércoles, 25 de abril de 2012

Atención, sale disco doble de material inédito de Beyond Dawn ... aunque a pocos les importe el asunto


Novedades desde el improbable universo de Beyond Dawn

  
La extraña y ya desaparecida banda noruega Beyond Dawn va a editar un disco doble con material
absolutamente inédito. Esta excelente noticia debe hacer las delicias de quienes fueron seducidos por este
grupo, dueño de una de las discografías más atrapantes que yo conozca.
 
Beyond Dawn comenzó como otra banda de Death/Black/Doom Metal noruego a principios de los noventa, con el
interesante detalle de contar entre sus instrumentos con un trombón. Lo que al principio fue una excentricidad
que servía para destacar al grupo dentro de la creciente horda de bandas de metal extremo que "florecieron"
en Escandinavia en aquella época, rápidamente se volvió una parte integral de su sonido, sumada a otros
elementos de difícil clasificación dentro de la escena (prgramaciones electrónicas junto con la batería acústica,
una voz super grave y Michael Gira-esca junto a la voz podrida más Black anterior, la ralentización de los
ritmos), llegando todo esto a su punto culminante con el increíble Revelry, de 1997, un disco inclasificable, lleno
de una violencia contenida y una belleza melódica y sónica que los terminó de separar del todo del mundo del
metal, pero que no pudo (por muchos motivos) introducirlos a un público permeable a semejante música.
 
En el resto de sus discos hicieron todo lo posible, conciente o inconcientemente, por no repetirse jamás, y así
fueron de un disco "acústico", pasando por una especie de pop-rock lo-fi, cerrando su carrera con un disco de
canciones mayormente electrónicas y un vinilo de remixes, en los comienzos de la década pasada. Hubo
algunas reediciones aquí y allá, pero básicamente este anuncio significa la aparición de material inédito del
grupo después de aproximadamente 10 años.
 
Duplicate Records, el sello de quien fuera baterista del grupo, Einar Sjursø, va a editar el disco doble en forma
de edición limitada y está recibiendo pre-órdenes para comprarlo por anticipado; sólo hay que ingresar a esta
página para ver las instrucciones. Mientras tanto, en Cadena Roselina trabajaremos en una biografía
exhaustiva de la banda para ser publicada junto con la edición del disco. Estén atentos.