Noche espléndida: Daniel Melero y Tomates Asesinos en Belle Époque



La verdad es que probablemente nunca hubiera ido a Belle Époque anoche si no hubiera sido porque a) tocaban mis amigos los Tomates Asesinos junto a Andrés Asia como tercer miembro, y b) fuimos invitados junto a Nico Venturelli a pasar música durante la fecha en cuestión, antes, entre medio, y después de las bandas. Nunca estuve particularmente interesado en la música de Daniel Melero porque, lo admito, nunca estuve particularmente interesado en el pop argentino en general. Sí tengo en muy alta estima a Melero como productor: no sólo fue probablemente el principal responsable del sonido del llamado "Nuevo Rock Argentino" de principios de los 90, sino que por sus manos (como productor y como encargado del sello Catálogo Incierto) pasaron algunos de los mejores -y más extraños- experimentos de la música alternativa argentina de los 80, como el primer caset de Todos Tus Muertos, Mimilocos, Corrosivos, Uno x Uno, y un largo etcétera. También tengo en muy alta estima a su ex banda Los Encargados, aunque no necesariamente por su música en sí misma, sino más bien por el lugar que ocupan en la historia de la música joven argentina como pioneros de la electrónica más o menos pura; la anécdota de su memorable show anti-hippie en el BARock de 1982, donde fueron echados del escenario con frutas y piedras por una horda de pelilargos malolientes, será siempre una luz que ilumina el incipiente joven electrónico de este país. Aclaro todos esto, porque realmente no tenía especiales expectativas respecto del recital de Melero y su banda. Imaginaba algo más o menos acústico, más o menos meloso; me armé de una buena cantidad de temas de pop argentino (a pedido de Franco, de Belle Époque) y allá fui. Lo que me encontré, sin embargo, fue algo absolutamente diferente. 



Primero que nada, la banda soporte, los héroes locales: los Tomates Asesinos, esta vez en formato trío acompañados nada menos que por Andrés Asia (ex Claravox, ex Poltergeist Güemes, actual Nonoise79 y encargado del sello ambient Sonido Atmosférico). Fue grata la sorpresa al ver que han vuelto de algún modo al formato principalmente instrumental y más electrónico, como lo hacían aproximadamente durante el 2003/2006. Estos son los Tomates que más me gustan: con los beats bien al frente, jugueteando con los sintetizadores a cuatro manos, y con esas melodías pegadizas que ya conocemos. El sonido fue realmente demoledor, pesado en el sentido de bandas como Ministry, Meat Beat Manifesto o un poco más cerca en el tiempo, Light Asylum. Andrés fue un miembro más de la banda, tanto con los teclados como con algunas guitarras que le aportaron un toque de mugre al sonido -aceptémoslo- hiperprolijo del dúo Guerrero/Obeid. Sonaron algunos viejos hits, como "Pururú" o "Motoneta", que encajaron maravillosamente con los temas más nuevos, muchos de ellos de algún modo con un ojo puesto en el hip hop, para alegría de quien escribe. La audiencia se comportó de manera más bien fría y distante, como suele hacerlo el público cordobés con bandas locales, sin importar cuan conocidas, queridas y bailables sean. Tal vez el pop industrial de los Tomates no cuajó del todo con la sensibilidad cancionísitica de los fans de Melero, o tal vez la gente estaba demasiado pendiente de la llegada de éste al escenario como para entusiasmarse con la banda soporte. No lo sé. Pero me parece un verdadero misterio cómo un grupo que hace música tan bailable puede tocar casi una hora frente a tanta gente sin que se arme algún tipo de pachanga. 




Después de un intervalo de unos 40 minutos finalmente subió Daniel Melero al escenario de la Taberna. Como ya dije antes, no conozco particularmente la extensa carrera de este hombre, de hecho estoy seguro de haber escuchado muchos más discos producidos por él para otras bandas que discos con su propia música. Sin embargo, a pesar de la falta de expectativas, me sorprendí mucho con lo que se vio en el escenario. Apoyado por una banda realmente excelente, formada por guitarra, teclados/sintes, bajo y batería (otra grata sorpresa: la baterista resultó ser nada menos que Silvina Costa de Las Kellies), don Melero no tocó un sólo instrumento en toda la noche, sino que se dedicó a cantar cada tema como si fuera el último de su vida, con una entrega admirable. Desde el primer momento sostuvo la escena, como una especie de Camilo Sesto posmoderno, en base a movimientos de divo/diva, revoleadas de micrófono, baile al mejor estilo Jarvis Cocker y contacto directo con el público. En definitiva: estilo y actitud. La banda sonó a la perfección, balanceando entre los momentos con los sintes al frente, y los momentos con las guitarras al frente, pero siempre dándole a Melero el sillón sobre el cual recostarse y estar a sus anchas.



No conozco las canciones así que no podría decir qué tocó, excepto "Sangre en el volcán" de Los Encargados. Durante los bises, el señor se mandó sendas versiones de sus famosas "Trátame suavemente" (también de Encargados) y de "Quiero estar entre tus cosas", solo en voz y piano, y debo decir que ver y escuchar a  varias decenas de personas cantando junto con Melero estas dos canciones fue algo magnífico. Aunque yo miraba desde un costado (tanto literal como metafóricamente hablando), presenciar semejante conexión emocional entre el artista y su público fue conmovedor; se notaba que estaba sucediendo algo realmente especial esa noche, que algo flotaba en el aire.

Durante la semana siguiente al recital varias personas, al mismo tiempo e independientemente, afirmaron que esa había sido la mejor noche, el mejor recital de la historia del club. Obviamente un afirmación imposible de confirmar o refutar, pero que sí deja claro que no fue una noche cualquiera. Independientemente de cuánto conozca uno la música o el legado artístico de este tipo.




Las fotos del recital son de Luciano Domene, cortesía del Club Belle Époque. La lista de temas fue vilmente robada a Silvina Costa.


Daniel Melero
http://www.danielmelero.net/

Tomates Asesinos
http://www.tomatesasesinos.com.ar/

Club Belle Époque
http://www.facebook.com/pages/Club-Belle-Epoque/216540148376240

Comentarios

  1. Una reseña totalmente heterodoxa y totalmente hermosa. Gran laburo Gustavo. Sinceridad ante todo y grandes palabras para describir una noche que, evidentemente, no fue una más ni para vos ni para los que estuvieron ahí. Me encantó la imagen del sillón, sabelo. Abrazo!

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  2. buena gus, linda review
    sil

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  3. Gracias Pai y Sil!

    Honestidad es lo último que me queda, sí sí ... Saludos!

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